Bong Joon-ho, ¿en qué demonios estabas pensando?
- Carlos España García
- 24 mar
- 8 Min. de lectura
Actualizado: 27 mar
Ya se ha estrenado en cines Mickey 17, y la verdad es que las críticas del público están siendo más bien regulares, algo que he de reconocer que entiendo, pues a mí también me ha decepcionado

Empecemos por el principio: ha vuelto a pasar lo de siempre. Aparece una película de un director reconocido y, al momento, sus valoraciones se dividen entre la crítica especializada y la gente normal.
Mientras que los primeros están alabando la cinta del director y guionista coreano, para los segundos estamos ante un producto mediocre que no cumple las expectativas de nadie, y, como ya he dicho en la introducción, yo me alineo claramente con los segundos.
Pero, antes de valorar Mickey 17, me gustaría hacer un breve análisis de la carrera de Bong Joon-ho, ya que creo que contribuirá a explicar por qué estoy tan decepcionado.

La primera película que vi de su filmografía fue Memorias de un Asesino, que sigue los pasos de dos policías muy distintos que investigan una serie de crímenes violentos. Y solo puedo decir que me encantó. Se trata de una obra extremadamente compleja e inteligente, que aborda muchos aspectos de la psique humana y lo hace siempre con gran acierto. Es verdad que puede hacerse un poco larga, pero eso no le quita ni un ápice de calidad.
La siguiente que vi fue The Host, que trata sobre ese extraño monstruo que aparece en Seúl. Aunque me resultó curiosa, tengo que reconocer que me ponía un poco histérico lo disfuncional que era la familia protagonista. Supongo que, por ese motivo, me resultó muy difícil empatizar con ellos, y eso hizo que, en general, no me gustase tanto este film. A pesar de ello, sigo defendiendo que es una buena película, llena de aciertos y buenos momentos. Por eso, no dudo en recomendarte que la veas si no la conocías.
Es así como llegamos a Snowpiercer. Esta historia distópica sobre un tren que alberga lo que queda de la humanidad y que divide por la fuerza a ricos de pobres me enamoró desde sus primeros compases. La he visto siete veces y siento que nunca me cansaré de disfrutarla. Para mí gusto, es una película tremendamente original y divertida. Y no en el sentido de que sea graciosa, pues es todo menos eso. Cuando digo que es divertida me refiero a que te entretiene de una manera que pocas obras logran alcanzar.
Como nota al pie, me gustaría aclarar que fue con Snowpiercer cuando me pregunté por primera vez quién estaba detrás de esa genialidad y descubrí que se trataba de Bong Joon-ho.
Fue precisamente por ese motivo que vi su siguiente película, Okja, sí, la película sobre el cerdo gigante mutante que una niña quiere salvar de que lo sacrifique una malvada corporación alimentaria. Admito que me sorprendió en muchos aspectos, pero también es justo reconocer que, en general, la encontré algo infantil. Creo que, hasta ese momento, era la película de Bong Joon-ho que menos me había gustado y, aun así, te animo a que la veas si no lo has hecho ya.
Y entonces sucedió lo impensable. Este director y guionista coreano asombró al mundo con su siguiente trabajo, nada más y nada menos que Parásitos, ganadora de tantos Oscars que es difícil llevar la cuenta. Lo diré a las claras: Parásitos es una película perfecta. Es imposible que la historia de esta familia de clase baja dispuesta a todo para mejorar su situación no te atrape desde el minuto uno. Conmigo lo hizo, y también con toda la gente que conozco que la ha visto.
Es una obra tan redonda que a nadie puede sorprender que se llevara todos los premios que se llevó. Pero, como ya he dicho, además de gustar a quienes votan en los premios, enamoró al público más generalista. Esto pasa muy pocas veces, y cuando pasa, puedes estar seguro de que estás ante una película de las que marca época. Parásitos lo es, y por méritos propios.
Así que mi resumen sería ese. Antes de ver Mickey 17, ya había visto cinco películas de este director. Tres me parecieron magníficas y las otras dos también las recomiendo. Es decir, es un creador al que tengo en muy alta estima. Por este motivo, en cuanto pude, fui al cine a ver su nueva obra. De ahí, mi tremendo nivel de decepción actual, ya que yo adoraba a Bong Joon-ho. Pero antes de hablar de lo que hizo que no me gustara, quiero destacar algunos aciertos que sí tiene.

El primero, y más claro, es la idea de la que parte la premisa. La Tierra está cerca del colapso, y un político venido a menos decide organizar una misión al espacio para colonizar otro planeta. Para ello, se lleva consigo a todos sus partidarios, además de un grupo de personas desesperadas que no tienen futuro en la Tierra. Entre este últimos está Mickey.
Y aquí es donde viene el giro de tuerca. Cada nave tiene derecho a llevar dentro a un "prescindible". Se trata de una persona a la que, tras copiar su código genético, le asignarán las tareas más peligrosas y, cada vez que muera, simplemente le clonarán de nuevo. Ese es Mickey.
Como podéis ver, el punto de partida es tremendamente original y abre un mundo de posibilidades. Además, un creador como Bong Joon-ho, que normalmente añade muchas capas a sus películas, podía haber hecho una crítica social que te dejase reflexionando durante semanas. Lamentablemente, optó por hacer una comedia tontorrona sin ningún fundamento. Pero ya llegaremos a eso.
Otro aspecto positivo es el diseño de producción de la película, en especial en lo referente al interior de la nave. Me recuerda enormemente a la de Alien: el octavo pasajero. No se trata de una nave de paredes blancas, llenas de lucecitas y pantallas. Para nada. Aquí estamos más bien ante lo que parece el hogar de unos camioneros del espacio: paredes oscuras y grasientas, cables y tubos por todos lados, techos altísimos y ni un solo elemento decorativo. Todo esto hace que se vea mucho más real y contribuye a meterte en la película.
El último punto destacable lo constituye el ambiente general de la nave. Resulta muy interesante ver cómo conviven todas esas personas allí encerradas, y llama mucho la atención observar las dinámicas que se generan. No resulta difícil imaginar cómo debe ser un día a bordo. Lo malo es que todo esto queda muy en segundo plano y apenas se profundiza en ello, pero lo poco que se muestra está realmente bien.
Y ahí terminan los aspectos positivos del film. En cuanto a los negativos, podría estar horas escribiendo, pero para no aburriros, seré justo y me limitaré a señalar sólo tres, tantos como los positivos que he mencionado.

Un primer fallo clarísimo de la película es su guion. La historia que Bong Joon-ho ha decidido narrar no es, ni de lejos, la más interesante que podía haber elegido. Hablamos de una nave llena de colonos espaciales, dirigida por un político corrupto y con una persona a bordo a la que clonan cada vez que muere. Piénsalo un minuto y se te ocurrirán diez historias que contar. Y ya te lo anticipo: todas son más interesantes que Mickey 17.
Conociendo al director y guionista, esperaba una película profunda y con muchas capas. En vez de eso, me encontré con una historia que no puede ser más superficial y, además, bastante simple y predecible. Si has visto el tráiler, créeme, no hay nada en esta película que vaya a sorprenderte mínimamente. Todo lo que ocurre lo ves venir de lejos.
Además, el guion también falla en los diálogos. No existe el subtexto en ni una sola escena; todo significa exactamente lo que parece. Pero es que, encima, los diálogos tontísimos, más propios de niños idiotas que de adultos funcionales. No hay quien se los crea. Y, relacionado con esto, tenemos el segundo gran fallo de esta obra: tanto los personajes como las interpretaciones de los actores y actrices son una absoluta porquería.
Respecto a lo primero, diré que todos los personajes son una caricatura. Exageradísimos, extravagantes y, casi siempre, absolutamente idiotas. Son tan poco creíbles que cada vez que alguno habla o hace algo, te saca automáticamente de la película.
Un caso paradigmático es el del político que dirige la nave, interpretado por Mark Ruffalo. Os aseguro que es tan imbécil que os pondrá de los nervios cada vez que aparezca. Esta cinta podía haber tenido un villano con entidad, pero Bong Joon-ho prefirió diseñar un payaso. Patético.

E íntimamente vinculado a estos malos personajes está el punto de las pésimas interpretaciones. Empezando por el propio Mark Ruffalo y siguiendo con su mujer en la cinta, Toni Collette. Ambos están extremadamente sobreactuados y os aseguro que me quedo corto en la descripción. Son un cliché andante.
Mark Ruffalo es inaguantable de ver con esos dientes que le han puesto y que parece que le molesten todo el rato. Y Toni Collette está tan excéntrica que no te la crees ni un segundo. Eso sí, no es culpa de esta pedazo de actriz. El problema es que su personaje es ridículo: la mujer del líder de una expedición para colonizar un nuevo planeta y su ÚNICA preocupación durante TODA la película es hacer salsas. No miento. Es tan estúpido que parece falso. Y ojalá lo fuera.
Pero si hablamos de malos personajes y peores interpretaciones, hay que hablar de Robert Pattinson, el protagonista de esta historia. Interpreta dos papeles: Mickey 17 y Mickey 18.
Como Mickey 18 está correcto. El personaje es más normal, está mejor escrito y él lo defiende con entereza. Lamentablemente, no tiene casi minutos en pantalla en comparación a su clon anterior. Mickey 17 es posiblemente el ser humano más estúpido que haya existido en la Tierra. Es idiota hasta un punto que llega a molestarte. Es tan imbécil que resulta extremadamente difícil empatizar con él y que llegue a importarte nada de lo que le pasa.
Además, el doblaje en español que le han puesto es terrible. Su voz infantil, aguda y nasal os desesperará a los cinco minutos y hará que parezca más tonto de lo que ya es. No recomiendo que veáis está película, pero si lo hacéis, aseguraos de verla en V.O.
Pero volviendo al personaje, Mickey solo es un bobo al que todo le va mal, entre otras razones, porque es bobo. Brillante idea la de elegir a un protagonista así. Ello provoca que la actuación de Robert Pattinson vaya en esa línea, y resulta horrorosa. Desde la segunda escena, quieres matarle con esa cara de pánfilo que tiene durante todo el metraje. Es que no cambia el gesto. De la primera escena a la última, está igual, con cara de no tener nada en el cerebro. Resulta absolutamente desesperante.

Y el último error de Mickey 17 es el tono general de la película. Como ya he dicho, considero que la idea de este film pedía un planteamiento serio e inteligente y que, en vez de eso, Bong Joon-ho ha optado por hacer una comedia tontona a más no poder. Creo que este fallo, el tono general de la obra, es el que termina de arruinar la experiencia. Estamos ante un film que en ningún momento te puedes tomar en serio, y eso que a ratos lo pretende. Pero es que ni siquiera es graciosa; como digo, el humor es tan infantil y tontón que es imposible que te rías con él. Un despropósito total.
Así que, lo dicho, Mickey 17 tenía una buena idea que se desarrolló de la peor manera posible, dando lugar a un producto final mediocre. Sin lugar a dudas, la película que menos me ha gustado de Bong Joon-ho y la única que no recomiendo. Así de decepcionado estoy.
Nos vemos en el siguiente artículo y, hasta entonces, ya sabéis: id mucho al cine, que las películas están hechas para disfrutarlas en la pantalla grande.
